Commodore >> Artículo
La interfase RS-232

Una interfase es un dispositivo que permite adaptar señales bajo normas estándar, denominadas protocolos, de forma tal que dos equipos que las sigan sean capaces de comunicarse entre ellos. Hay una gran cantidad de estos protocolos, dentro de los cuales existe a su vez versiones y modificaciones. Los cierto es que cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, según la aplicación a la que los destinemos. El concepto de interfase no es tan sencillo como puede parecer y hay varios niveles de aplicación de las normas estándar. Primero está la forma física de la interfase, el conector y la repartición del cableado dentro del mismo; luego, los niveles lógicos de las señales de transmisión y de control y, finalmente, toda la lógica de control que permite la transmisión y recepción sin errores. Las interfases se dividen de una forma genérica en dos tipos: serie y paralelo; las diferencias entre ellas son notables y cada una tiene su aplicación específica. Las interfases SERIE sirven para mandar los datos bit a bit de una forma ordenada y secuencial, economizando las transmisiones a larga distancia, ya que requieren poco cableado y abaratan los costos de los amplificadores de mantenimiento, ya que cada cierta distancia hay que amplificar la señal para evitar pérdidas, siendo necesario un amplificador por cada línea de datos y control. Por otro lado, las interfases PARALELO envían varios bits de datos en forma simultánea, son menos económicos pero más fiables y permiten una mayor rapidez en la transmisión.

Para utilizar a pleno una computadora es necesario relacionarla con el exterior, ya sea con periféricos como impresoras o plotters, o bien con líneas de transmisión de datos a través de módems. Un excelente sistema para llevar a cabo esta comunicación es por medio de la interfase RS-232. A continuación, enfocaremos dos aspectos diferentes de la interfase RS-232: en primer lugar, una información general y, posteriormente, cómo manejarla con la C64 y C128.



Commodore >> Nostalgia
Una tarde con la C-64

Pasar una tarde con la C-64 jugando, catalogando software, probando programas y hasta haciendo experimentos es, hoy en día, mucho más divertido que hace 20 o 25 años. O, al menos yo, lo disfruto mucho más. En aquella época no existía Internet, era poco el software que podíamos conseguir y también nuestros conocimientos eran bastante limitados, lo que hacía que la experiencia no llegara demasiado lejos. El tiempo transcurrido nos ha permitido adquirir ese conocimiento y llevar la experiencia de usuario a otra dimensión. Ahora tenemos tanto software disponible en Internet, y estamos en contacto con una comunidad enorme de usuarios de todo el mundo, que ha hecho que usar y disfrutar una Home Computer hoy en día se transforme en algo fabuloso. Por fortuna, nuestra capacidad de asombro sigue intacta. En aquella época el solo hecho de tener la computadora, poder conectarla al televisor, cargar un juego, tipear un programa, entender las direcciones de memoria o encontrar un truco era, de por sí, increíble.

Ser coleccionista de computadoras antiguas, como en mi caso, requiere de espacio suficiente para albergar todos los equipos, pero también tener el tiempo necesario para mantenerlos en buen estado de conservación y, cada tanto, probar su funcionamiento y, además, correr juegos y programas que en su momento por diversos motivos no pudimos hacer.

Los años pasan, las obligaciones y responsabilidades propias del crecimiento personal y profesional llegan inevitablemente, y dejan lenta pero inexorablemente cada vez una menor fracción de tiempo para dedicarle a nuestro hobby.

Por eso, a pesar de que rara vez puedo pasar una tarde con la Commodore 64, y también con otras máquinas de la colección, cuando tengo la posibilidad me divierto mucho más que hace 20 o 25 años.


Commodore >> Entrevista
Los 30 años de la Commodore 64

En la historia de la tecnología informática no hubo muchos productos que cambiaran las reglas de juego. Pero, en agosto de 1982, hace ya más de 30 años, se ponía a la venta una máquina que hizo que las computadoras pasaran de ser para una elite a estar en todos los hogares: la Commodore 64. Una idea que nació de la cabeza de Jack Tramiel (que falleció en abril de 2012 en California, EE.UU.), un niño polaco que sobrevivió a un campo de concentración en Auschwitz y fue rescatado por la aviación estadounidense. Con el tiempo, Jack fundó una empresa en Estados Unidos que fabricaba máquinas de escribir, más tarde calculadoras y, después de haber estado al borde de la quiebra en varias oportunidades, se metió en el mundo de las computadoras personales creando, entre otras, la famosa Commodore 64. Además de su bajo costo, con sus 1,023 MHz de velocidad de procesamiento, 16 colores y 64 KB de RAM, la C-64 logró, además, revolucionar la industria de los videojuegos. De aquí salieron algunos de los pioneros y más importantes títulos que muchos amantes de lo retro todavía siguen jugando.

Con motivo de los 30 años de la plataforma, Axel Marazzi, redactor del diario La Nación (Argentina), realizó una entrevista para la nota publicada en la edición electrónica del 13 de agosto de 2012.



 

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Ultima actualización: AGOSTO de 2015
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